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Gota a gota

Personal de Aysa (Agua y Saneamiento Argentinos) se acercó al Instituto Obras y realizaron una obra de teatro llamada “Gota a Gota, el Agua es Poca”, con el fin de continuar con la concientización del buen uso del agua.

Dicha obra de teatro fue realizada por dos actores que interpretan el rol de dos personas con malos hábitos a la hora de cuidar el agua.

En la primera parte, Socorro y Humberto, los protagonistas, se conocen mientras él limpiaba el auto y ella desde su ventana le chista al ver el desperdicio que Humberto hacía. Luego de varias idas y vueltas ella se acerca a él y le cuenta que al lavar su auto con manguera desperdiciaba demasiada agua, que lo tenía que hacer con un balde, Humberto, en su ignorancia sobre el tema sigue limpiando su auto con su manguera. Ella decide mostrarle un paraguas pequeño en representación de la poca cantidad de agua apta para el consumo humano que hay en el mundo.

Humberto, ahora consciente de la poca cantidad de agua que había, aprende la lección y continúa lavando el auto de manera correcta.

En la segunda escena, en agradecimiento a la enseñanza que Socorro le había brindado, Humberto decide invitarla a salir, Socorro acepta, pero antes de salir, ella necesitaba ducharse. Al entrar al baño, nota que una de las canillas del baño goteaban y sale corriendo a los gritos al ver este hallazgo. Humberto se ofrece a arreglarla, ella vuelva al baño y sale nuevamente a los gritos, afirmando que había visto un fantasma.

El protagonista entra al baño para ver qué es lo que sucedía y observa que el baño estaba lleno de vapor, sale en busca de Socorro y le explica lo sucedido. Ella había dejado la canilla abierta, provocando esto que el vapor sea confundido con un fantasma. Él, le hace notar la cantidad de agua desperdiciada en todo ese tiempo que la canilla había estado abierta.

En la tercera secuencia, finalmente Humberto insiste para salir a pasear, Socorro accede a esto, pero sólo con una condición, llevar también a su perro. Humberto se niega rotundamente a llevar al animal, ya que el mismo estaba demasiado sucio para subirse al auto recién lavado.

Después de mucha insistencia, él accede, pero sólo si antes de subir al auto lo bañaban. Socorro le cuenta a Humberto de los miedos al agua que el perro tenía y él propone como idea para poder bañarlo, tirarle un balde de agua.

Cuando por fin lograron tenerlo quieto, Socorro le tira el balde de agua, pero en lugar de hacerlo al perro, se lo tira a Humberto. Él, muy enojado le explica la cantidad de agua que había desperdiciado, muy apenada, es consciente de lo que hizo, se lamenta y promete nunca más volver a desperdiciar agua.

Evitemos desperdiciar el agua, a todos nos hace falta.

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