Adaptación y proyectos en el Jardín

Nancy Romero, directora del Nivel Inicial del Instituto Obras, habló con el Departamento de Prensa acerca del inicio de clases, los proyectos para este año y las adaptaciones que los chicos vivencian en las distintas salas.

-¿Con cuántos chicos cuentan y cuántas maestras son en total?
-Aproximadamente tenemos 178 chicos, que están divididos en dos salas de dos, dos de tres, dos de cuatro y tres de cinco años. Cada sala cuenta con un docente y una auxiliar compartida por cada nivel. También contamos con profesoras de inglés, música, computación, educación física, ajedrez y natación.

-¿Qué llevaron a cabo en estos meses de clase?
-Durante todo marzo estuvimos con la adaptación, ya que es muy difícil para los más chicos dejar a mamá y a papá para quedarse en el jardín con seños que en muchos casos no conocen. Este año ingresaron 78 familias nuevas que desconocen de qué se trata todo esto. Generalmente podemos lograrlo rápidamente porque tratamos que el ámbito del jardín no difiera mucho del ámbito familiar. Tratamos de suplirlo desde el cariño y el juego para que no extrañen el estar con los padres. En el periodo de adaptación, lo que hacen las maestras es una especie de diagnóstico de los nenes con los que se encontraron, y que grupo y que grandezas y debilidades debemos trabajar. A partir de ahí realizamos la planificación anual para lo que sigue. En el mes de abril comenzamos con los proyectos áulicos, que tienen relación con la planificación anual del jardín.

-¿Cómo es el trabajo con los padres?
-Los padres son un pilar fundamental para nuestro trabajo. Así como creo que tenemos a las mejores maestras del planeta tierra, nuestros padres también lo son. Siempre tenemos presente que ellos depositan en nosotros la responsabilidad de tener a sus seres más preciados durante ocho horas, es por eso que tratamos de brindarle un acercamiento a sus hijos a través de la comunicación, ya sea el cuaderno de comunicados o el teléfono que permite la respuesta inmediata de un conflicto o inquietud que le surja al padre. Son padres muy dispuestos, eso se ve reflejado en las reuniones, los actos escolares y en la presencia en las distintas actividades del jardín. Creemos que es necesario poder unir las tres fuerzas, el amor del niño con el de los padres y el jardín.

-¿Cómo es la adaptación en las salas?
-Comenzamos con horario reducido, a pesar de que los nenes sean de jornada completa. La primera semana empezamos de 8 a 10 y de 8 a 11 aumentando de manera gradual, hasta llegar al primer viernes de la semana de inicio de clase con un horario extendido hasta las tres de la tarde. La segunda semana ya se comienza de 8 a 16. En las salas de los más chicos, los primeros días vienen con alguien de la familia que pueda acompañarlos donde participan de los juegos. Luego intentamos que ingresen solos a las salas y vamos aumentando la carga horaria hasta llegar a fines de abril, donde se comienzan a notar los cambios. A esa altura, los nenes hicieron que el espacio sea propio y se sienten cómodos en él. En la sala de tres, como metodología de adaptación utilizamos juegos recreativos y, a partir de la poca carga horaria, generamos las ganas de volver al otro día. Básicamente el trabajo es gradual, vamos de más a menos. Si bien tenemos un horario, respetamos y tratamos de personalizar el trabajo con aquellos nenes que se angustian y necesitan un poquito más de tiempo o un trato distinto.

-¿Qué proyectos se planean para este año?
-Nosotros siempre tratamos de trabajar con lo que indica el proyecto curricular del jardín, que depende a su vez del proyecto educativo de la institución. Este año estamos haciendo hincapié en el medio ambiente. Al margen de la huerta que hacemos todos los años, planteamos un proyecto de Eco Ladrillos, que consiste en rellenar las botellas plásticas con papeles de golosinas y snacks. Tiene como objetivo final armar, entre todas las salas, una casita para jugar. La idea es hacer participar a los chicos de primaria y secundaria para que ellos colaboren con el proyecto y, por qué no, invitar a los chicos del terciario a que nos ayuden a construir la casita. Creo que es un proyecto muy positivo para los chicos, ya que no se trata de algo abstracto. A su vez, pueden ver el resultado, pueden ver que con lo obtenido se puede realizar una casita para jugar. Es una buena oportunidad para trabajar con los nenes acerca de la responsabilidad y los problemas que tendremos si no cuidamos el medio ambiente. Además de este proyecto, estamos juntando tapitas plásticas, tanto para el Hospital Garrahan como para un refugio de perros abandonados llamado “Dame la Patita”. Por otro lado, todos los años recolectamos juguetes en fechas festivas para poder entregarles a los niños que no tienen a posibilidad de recibir un regalo. Igualmente somos muy abiertos en ese sentido, nos acoplamos a cualquier acción solidaria que haya. Hemos colaborado con los inundados, o si hacía falta leche para algún merendero nos poníamos en campaña para brindársela. Los padres generalmente se acercan con alguna propuesta y nosotros estamos totalmente dispuestos a realizarla. Creo que es importante destacar que el jardín trabaja con valores como el respeto, la tolerancia, la amistad, la perseverancia y la empatía, que contribuyen a la construcción de la personalidad.

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