Fiorella Chiappe, de Obras a Barcelona



Fiorella Chiappe, de Obras a Barcelona

-¿Te interesa fichar para el Barsa?

Fiorella Chiappe Madsen dejó de mirar a sus colegas en la pista de Barcelona en la que acababa de ser tercera en una inusual prueba de 300 metros, con un tiempo de 27s93, y le prestó atención solamente a Vicente Egido.

El mandamás del atletismo en el club catalán lo decía en serio: Barcelona quería a la rubia de 22 años que es la dueña del récord argentino absoluto y sudamericano Sub 23 (55s88) de esa prueba.

Aquella pregunta se transformó en una propuesta firme justo antes del Iberoamericano de Trujillo, donde la argentina se colgó la medalla de oro el año pasado. “Barcelona necesitaba una atleta de nivel en mi prueba para competir en la Liga de Clubes –dice Fiorella-. Lo pensé y cuando mi entrenador me dijo que no lo dejara pasar, viajé allá en octubre. Me trataron bárbaro, con re buena onda y acepté la oferta. Me sentí como en casa”.

No podía sentirse de otra manera porque Chiappe nació en Barcelona el 1° de enero de 1996, ya que su familia se había radicado en España. Ella vivió hasta los seis años en Benicarló, una ciudad de 25.000 habitantes ubicada en la costa mediterránea, 140 kilómetros al norte de Valencia y 220 al sur de la capital catalana. Y por tener doble nacionalidad, está habilitada a representar al Barsa.

“Es un honor competir para un club súper prestigioso, con tanta trayectoria deportiva y con valores que comparto. Me genera un sentido de pertenencia muy lindo, porque es como volver donde nací. Mis raíces están allá”, explica Fiorella, para quien es absolutamente normal cruzar el Atlántico porque papá Enrique y su hermana Catalina viven en Europa, mientras que a mamá Elina y a sus hermanos Carola, Sebastián y Máximo los tiene más a mano en Argentina.

La disyuntiva entre Argentina y España la tiene incorporada desde que a los 13 recaló en Buenos Aires y comenzó a entrenarse en GEBA. “Me formé deportivamente en España y represento a la Argentina. Tomo lo mejor de ambas culturas y lo llevo bien. Si bien cada país tiene sus cosas, los latinos somos más cercanos entre nosotros, nos ofrecemos para ayudar, somos alegres y demostramos más afecto. El europeo normalmente es más frío o más cerrado, mientras que el argentino es más de entrecasa. Es otra onda. Acá vamos de casa en casa sin avisar y allá es todo más formal”, compara con naturalidad por su experiencia vivida.

“En Argentina no es común que alguien se federe para competir en un club de España, menos para el Barcelona. Pero allá es muy normal que fichen atletas y así pensaron en mí”, explica Chiappe, que correrá en junio la última fecha de la División de Honor, que es la que más puntos suma en esa competencia entre los ocho mejores clubes españoles. No hay dinero a cambio sino toda la logística asegurada: pasaje, alojamiento, equipo médico y kinesiológico, y lugares de entrenamiento de primer nivel.

Mostrarse en un país donde el atletismo se fomenta y donde corren deportistas del mundo entero le permitirá hacerse ver y agendar otras competencias en Europa en una prueba técnicamente complicada.

“Muchos atletas de 400 metros llanos se quieren pasar a las vallas, pero no es tan fácil -asegura la dueña de la tercera mejor marca sudamericana-. No sólo por ser rápido sos necesariamente bueno en vallas, porque juegan cualidades físicas y mentales para pasar diez obstáculos. Hay que ser mentalmente bastante fuerte e inteligente para planear una estrategia. Todo depende de encontrarle la vuelta”.

Fiorella le encontró la vuelta gracias al trabajo personal y a la contención de su familia y de su entrenador, Yoyo López. Y así lo explica: “Rodearse de buena gente y tener valores enriquece muchísimo más. A mi entrenador lo valoro muchísimo porque es docente y tiene una forma de pensar y de acompañarme. El fin es el mismo: una medalla o una marca. Pero los medios que te llevan al fin son los que te dejan los aprendizajes”.

-El atleta de elite se entrena y vive por y para los resultados. ¿Cómo te enfocás para concentrarte en eso sin perder el disfrute de tu deporte?

-Para que puedas enfocarte en el deporte, debés tener perseverancia y poner prioridades. Tenés que saber lo que querés y eso es difícil, porque no todo el mundo sabe lo que quiere de su vida. El atletismo siempre fue el eje de mi vida y mi prioridad. El ambiente es sano y deja aprendizajes, como que la frustración forma parte del camino. Uno muestra la parte feliz, pero hay que disfrutar el camino. ¿Cómo no tomarte en serio algo en lo que ponés tanto en juego? Cuando me entreno enfocada en mi objetivo, tengo una cara de culo de acá a tres cuadras, pero no porque esté enojada. Los atletas tenemos un carácter especial, porque para hacer lo que hacemos necesitamos seriedad y temperamento para afrontar el día a día, los entrenamientos, el cansancio y la presión.

-Tus resultados del año pasado te subieron a otro nivel. ¿Cómo manejás la presión de saberte observada?

-La que primero se exige soy yo. Y yo siempre hice esto por mí y no por los demás. La presión es algo normal, pero podés canalizarla. Cuando compito, me pongo en mi andarivel y no me importan las que están a mi lado. Tus rivales te marcan el listón y cuanto más buenas son, más rápido tenés que correr. Pero si estás pendientes de los demás, perdés el foco en vos mismo.

“Mi sueño es competir en Tokio 2020”
Con su participación en el Nacional de Concepción del Uruguay, el 26 de este mes, Fiorella Chiappe comenzará su año atlético, que seguirá en mayo con el Sudamericano de Lima, en junio con la Liga de España para Barcelona, en agosto con los Juegos Panamericanos y, si se clasifica, en septiembre y octubre con el Mundial de Doha.

“En los torneos importantes no se busca tanto la marca como la estrategia para llegar al podio. Y yo quiero ser medallista en los Panamericanos y llegar a la semifinal en el Mundial, donde se verá la consecuencia del trabajo hecho durante el año”, se esperanza.

-¿Soñás con ser olímpica en Tokio 2020?

-Mi sueño es llegar, pero prefiero pensar en el hoy. Me faltan dos ciclos olímpicos más. Por ahora estoy en una etapa de crecimiento y tendré que estar preparada para cuando llegue la etapa de estancamiento.

-Si antes el atletismo argentino fue noticia por los lanzadores, hoy lo es por los resultados en que tuvieron Belén Casetta, Guillermo Ruggeri y vos en las pistas. ¿Qué te genera?

-Somos más o menos de la misma generación. Cuando a uno le va bien, impulsa a los otros y motiva bastante. Los buenos resultados nivelan para arriba. Es bueno que en un ciclo olímpico se destaquen varios atletas en pruebas lindas para ver si se les da la correcta difusión.

-¿El manejo dirigencial del atletismo argentino está a la altura de los atletas de elite?

-Cuando antes cambiaban de fechas los torneos, me quejaba. Después me adapté a que pasara eso y cambié mi entrada en calor para tener un margen en caso de la prueba se atrasara. Ya estoy acostumbrada, así que siempre trato de ver lo positivo. Como atleta, no puedo gastar energías en quejarme, porque es tiempo perdido si no buscás una solución. Si es tu pasión, uno se las rebusca. El país es así. Ante cada obstáculo, uno siempre resurge y somos creativos y nos sobreponemos a las adversidades. Cuando me retire, estaré preocupada por los que vienen abajo.

Falta demasiado para ese momento, pero aunque parezca mentira, Fiorella ya tiene en mente qué le gustaría hacer el día después: una agencia para vincular a los atletas de un deporte tan amateur con los sponsors.

Mientras tanto, le falta un año y medio para terminar el Profesorado de Educación Física en Obras Sanitarias, donde está becada. “Me gusta la cultura deportiva y estudio sin saber si en un futuro seré profe o entrenadora, o buscaré algo más recreativo u orientado a las ciencias del deporte”, se sincera en voz alta.

FUENTE: Clarín.


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